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Nuestra Historia

En la zona geográfica del sur de los Estados Unidos de América, región históricamente identificada como América Latina y el Caribe, la mayoría de las iglesias metodistas existen como iglesias independientes de la Iglesia Metodista Unida. Muchos de estos organismos eclesiásticos fueron plantadas por misioneros de Norteamérica, así como de Europa, a finales de 1800 y principios de 1900. En un amplio movimiento de liberación de la Iglesia Metodista del Norte, las iglesias Metodistas de América Latina iniciaron sus propias identidades eclesiales independientes, pero mantuvieron una conexión amistosa con la Iglesia Metodista de Norteamérica. Muchos de estos países latinoamericanos han seguido recibiendo misioneros de América del Norte y Advanced Specials y otros fondos de la Iglesia Metodista Unida, que ha seguido apoyando los programas de las iglesias metodistas de América Latina.

En los primeros años de independencia era muy claro que algunas de las iglesias de América Latina tenían un liderazgo y recursos más fuertes que otras, y así algunas iglesias avanzaron con dificultad en su independencia. Algunos programas se debilitaron, los edificios construidos con los recursos del "Norte " no se pudieron mantener debido a la falta de dinero, y hubo vacíos de liderazgo, incluyendo un mínimo de recursos para la educación teológica y el desarrollo de liderazgo. Mientras que algunos países de América Latina tenían misioneros norteamericanos, estos no tenían congregaciones metodistas debido a un acuerdo internacional de cortesía entre las principales denominaciones protestantes, un acuerdo que dividió el territorio para el evangelismo.

Debido a la disolución del acuerdo de cortesía, en la actualidad hay muchas nuevas entidades de la iglesia metodista que han iniciado en países como Nicaragua, Honduras, Venezuela, etc. Si bien estas jóvenes Iglesias han desarrollado relaciones con la Iglesia Metodista Unida, en muchos casos sus recursos para el crecimiento y vitalidad de la iglesia son limitados.

Desde la fundación de la Wesley Heritage Foundation, Inc. (WHF) hace casi veinticinco años, y con la finalización de su primer gran proyecto de traducción, publicación y distribución de Obras de Wesley en Español, WHF ha ampliado sus contactos e iniciativas de misión a través de América Latina, particularmente en el área de consultoría, soporte y provisión de recursos para la educación y formación de líderes de la iglesia. El desarrollo de algunas de estas iniciativas fueron provocadas por la fuerte acogida de Obras de Wesley y la petición de las iglesias de América Latina para la asistencia en el desarrollo de programas para la educación, capacitación y formación de líderes de la iglesia, tanto laicos como clérigos.

Ha sido a causa de esta petición creciente de las iglesias de América Latina que la Wesley Heritage Foundation abrió una oficina adicional en Lima, Perú, llamada Instituto de Estudios Wesleyanos - Latinoamérica (IEW-LA). En los últimos meses, el Instituto ha desarrollado una nueva iniciativa para ayudar a desarrollar líderes cristianos de la Iglesia en América Latina. Esta iniciativa se llama E -Comunidad Wesleyana para las Américas. Wesley Heritage Foundation, en colaboración con otros organismos eclesiales, está tratando de establecer una dotación financiera de aproximadamente tres millones de dólares con la finalidad de desarrollar y mantener la E-Comunidad. Estos son fondos que serán usados para desarrollar la plataforma en línea, staff de la E -Comunidad, proveer compensación a los docentes y ofrecer becas a los estudiantes. El Instituto está convencido de que el E - Comunidad creará una vibrante comunidad de discípulos, quienes compartirán sus experiencias espirituales y recursos educativos de una manera en la que la nueva tecnología permitirá como nunca antes.

La urgencia de la E-Comunidad es también una respuesta a la realidad del movimiento protestante en América Latina. Durante los últimos veinte años, el cristianismo protestante entre la gente de habla castellana ha estallado con vitalidad y crecimiento. El segmento más fuerte de este entusiasmo y crecimiento ha tenido lugar en las regiones del centro y sur de América , así como en el Caribe. Hay amplia evidencia de que el entusiasmo y el crecimiento no ha disminuido sino que ha aumentado.

Gran parte de este crecimiento Protestante (evangélico) ha sido "pentecostal" en su naturaleza, un fervor carismático que ha reconfigurado el cristianismo en estas regiones. Muchos de los cultos tradicionales de las iglesias protestantes que fueron establecidos por Metodistas, Presbiterianos, Bautistas, Nazarenos y otros misioneros en los últimos 125 años han sido sustituidos por el culto carismático, semilitúrgico. En muchos de estos movimientos de avivamiento la "iglesia" está menos interesada en el diálogo teológico o doctrinal, sino más interesada en aprender a cómo ser fieles discípulos de Jesucristo y en vivir este discipulado con un vibrante espíritu de fe; este tipo de respuestas de fe suelen ser expresadas de manera más sencilla y no sistemáticamente centrada en lo doctrinal. Las necesidades morales sociales, comunales y personales, y el estar en una comunidad de apoyo se han convertido en la "razón" para la iglesia en lugar de cualquier adherencia comprometida con la doctrina teológica o identidad cristiana específica. Las personas se mueven fácilmente de ser católico a ser metodistas o presbiterianos o Pentecostal dependiendo del "predicador" en la iglesia o del "espíritu" que está presente y atrayente; y las personas "convertidas" del catolicismo al protestantismo se mueven aún más fácilmente entre las diversas iglesias protestantes tradicionales. La mayoría de los protestantes no conocen las raíces que los identificaría como metodista o presbiteriana o bautista, mayormente todo lo que se necesita es simplemente proclamar la Buena Nueva, teniendo la experiencia de "nacer de nuevo" debido a esas buenas nuevas, celebrando la manera en que ha cambiado la vida de uno, y encontrando maneras de mantener y hacer crecer esta nueva vida.

El centro de esta explosión del protestantismo ha sido la experiencia de muchas personas "nacidas de nuevo ". Además , con algunas de estas personas que han nacido de nuevo ha llegado también un "llamado" de Dios para ser líderes en estos movimientos llenos del espíritu. En muchos casos, estas personas son "ordenadas" por el Espíritu y "autorizadas" por la comunidad para predicar y enseñar y dar cuidado pastoral. Aunque que estos líderes "llenos del Espíritu" muchas veces tienen dones para predicar la palabra y atender a las personas , sin embargo a menudo no se han formado en el discipulado cristiano hasta el punto en que su liderazgo pueda crecer y ser sostenido, además, a menudo no tienen educación cristiana avanzada y falta comprensión plena del Evangelio que predican y, además, muchas veces no han sido formados espiritualmente por los mentores en la fe. Con el tiempo estas personas , así como las comunidades a las que sirven, son cada vez más conscientes de las deficiencias en la formación y educación en el discipulado, lo que a veces lleva a tener problemas dentro de la comunidad con respecto a la competencia del liderazgo y a los derechos de la autoridad. A menudo, cuando los líderes de la iglesia buscan medios para estar más educados y formados para el liderazgo, ellos descubren que estos medios están fuera de su alcance.

Esto ocurre porque las oportunidades de formación para el discipulado y la educación teológica no son convenientes o de bajo costo, pero a menudo son muy exigentes en tiempo y recursos, que la posibilidad de crecimiento en el discipulado y en la formación de liderazgo es muy limitada. Muchos líderes y pastores de la iglesia tienen otras vocaciones primarias y hacer el ministerio "a un lado", porque en la mayoría de los casos la realización del ministerio no paga o no mantiene financieramente a una familia. Ellos trabajan como agricultores en las zonas rurales, son maestros o comerciantes, o trabajadores de fábrica. Estas profesiones son su principal fuente de ingresos y ocupan mucho de su tiempo. Ellos desean crecer en su comprensión de la fe cristiana y de participar en los estudios más serios y encontrar la manera de estar mejor formados en la fe, pero el tiempo y los recursos financieros rara vez permiten eso. Los programas de seminarios son pocos y distantes y generalmente costosos, e ir a un lugar para ser un estudiante de residencia a tiempo completo es rara vez una realidad. Se necesitan otras opciones con la finalidad de apoyar al liderazgo y al crecimiento de la iglesia de Cristo en estas regiones del sur de las Américas.

 

 

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